Adiós Italia, bienvenida la France!!!
Arribamos a Niza, donde nuestro hostal quedaba "cerca" de la línea del tren. Acá, una vista desde nuestra ventana.
El departamento era de una francesa llamada Brigitte, que arrendaba su pieza a turistas como nosotros.
la arquitectura colorida, las tiendas, el mercado, los restaurantes, las calles estrechas hacen lindísima esta ciudad...

Vista panorámica de la ciudad:
Paseo nocturno

Desayuno en nuestra pieza, donde nos pusimos a discutir de la "calidad de las programaciones de nuestra tv abierta" lo que atrasó nuestro paseo a ...

Sanit-Tropez!... el viaje en tren, muy lindo:

Puerto de Saint-Tropez

acarreando la maldita bolsa... jjaja siempre hubo una bolsa que llevar...
y pelusiando con los maaaaaansos yates:

discriminación perruna en la playa... pero somos tan literales como la imagen, entonces la peca sí podría haber entrado...

muy pintoresco y pictórico el balneario, lindo lindo. Distruamos también de la playa.... Y luego seguimos rumbo a...
Marsella!!!
Acá la escalera de la estación Saint Charles, donde llegamos, imponente:
Iglesia Nuestra Señora de la Guardia, que desde las alturas observa toda la ciudad y el puerto. La Virgen en lo alto es de bronce y mide 11 metros. El lugar, donde se erigió una capilla durante la primera mitad del siglo XIII, es centro de peregrinación desde entonces.
La Basilica Notre Dame de la Garde fue consagrada como la vemos hoy a mediados del siglo XIX. Ella protege a gentes de la tierra y el mar, es un faro para los navegantes. Su interior está por eso decorado con motivos marinos.
Vista interior. Se pueden distinguir los barquitos colgando...
por dentro era maravillosa...
Paseo por el borde marino
Paseo desde el Puente Viejo a la bahía y el archipiélago Frioul:

La isla If, que pasó de ser fortaleza de defensa a prisión, en el siglo XVI. Muchos protestantes murierons en sus calabozos durante el siglo XVII. Personajes célebres también fueron encerrados, aunque bien tratados, en esta prisión. El Marqués de Sade estuvo acá, así como el famoso José Custodio Faria, a quien Alejandro Dumas retrató en el Conde de Monte-Cristo: